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En algunas ocasiones la empresa nos solicita que la carta de presentación sea manuscrita. En estos casos, lo más probable, es que se vayan a utilizar técnicas grafológicas.
La grafología es una técnica proyectiva que estudia la escritura para determinar la personalidad de un individuo. En países como Francia y Alemania es ya una herramienta muy habitual. En España, pese a las reticencias de algunos reclutadores, va adquiriendo una mayor trascendencia en el mundo empresarial.
Esta prueba se usa en una primera criba curricular. La característica principal es la agilidad para resolver, con apenas un simple vistazo infalible, lo que sólo se conseguiría con una amplia batería de tests.
Bien es cierto que la grafología, al igual que una prueba psicotécnica u otra prueba proyectiva, no tiene validez por sí sola. Es decir, debe ir acompañada de más pruebas y de una entrevista personal con el candidato.
Los resultados de una prueba grafológica son aspectos de la personalidad de un candidato: aptitudes y actitudes difíciles de determinar con otras pruebas que se reflejan de una manera inconsciente.
En el área de selección de personal se marca un perfil con las características requeridas para cada puesto y en la evaluación grafológica se valora si el candidato posee esas características.
Como en otras pruebas psicotécnicas es difícil falsear la prueba. Cuando escribimos una carta de nuestro puño y letra el primer párrafo está más cuidado y reflejaría nuestro yo ideal, en el segundo párrafo comienza a verse nuestra propia personalidad y en el tercer párrafo la escritura es ágil y suelta y refleja nuestro yo real. Aunque lo que plasma nuestra verdadera personalidad es la firma y rúbrica.
Si a simple vista tenemos una visión de conjunto clara, sin tachones guardando una estructura con un espacio normal entre líneas y palabras, estamos ante una persona positiva, equilibrada y ordenada en sus procesos psicológicos. Si el aspecto del manuscrito es confuso, sin guardar un orden, unas líneas chocando o casi chocando con otras, retoques, etc. indica que la persona que escribe suele carecer de orden y claridad de ideas.
La velocidad del escrito señala la velocidad con la que se desarrollan en una persona los procesos de asimilación y comprensión.
Una escritura lenta denota a nivel psicológico que suelen ser personas prudentes y trabajadoras que ponen mucho empeño en la realización de sus tareas. La escritura rápida que inspira sensación de movimiento suele hablar de personas extrovertidas, emprendedoras con facilidad y rapidez en la asimilación y capacidad de reacción.
Una carta manuscrita debe cuidar su presencia y para ello lo principal son los márgenes. Unos márgenes ordenados que mantienen un encuadre lógico denotan orden en la vida diaria de la persona. Mientras que unos márgenes desordenados corresponden a una persona con un desorden personal en su actividad y forma de actuar.
Cada margen indica aspectos diferentes:
Firmar es descubrir nuestra propia personalidad. Analizar la firma es complejo, ya que no sólo se tiene en cuenta la rúbrica, sino también la colocación de la firma, el tamaño, la claridad, si se firma sólo con el nombre o con nombre y apellidos, si la firma está próxima o alejada del texto, es decir, contiene muchas variables a tener en cuenta.
Por citar algunos aspectos destacamos:
Lo más positivo es que la firma contenga poca rúbrica o ninguna, esto es signo de madurez y positivismo.
El punto y final en la rúbrica es señal de que estamos ante una persona que repasa porque busca la perfección, es una persona desconfiada. Si la rúbrica tacha o envuelve la firma es señal de baja autoestima.
Si la rúbrica se realiza antes que la firma indica que la persona es precavida, que prepara el terreno antes de lanzarse a la acción.